JOSEP TOMÀS I JUAN. Corredor del Netllar Telecóm Alé

Día 40. Adiós a la cuadragésima jornada de cuarentena
Te levantas, te pesas, te tomas las pulsaciones en reposo, desayunas, anotas como te sientes, cuánto y cómo has dormido y haces un hora de gimnasio. Comes, descansas, juegas, estudias y te vuelves a subir al rodillo. Hoy tocaba una de las sesiones más duras de rodillo de la cuarentena, pues aunque las series eran sólo de 2-3 minutos, el hecho de encadenarlas con un descanso relativamente corto acaba por agotar los músculos y el cerebro, que al final no hacen sino pedirte que pares. Afortunadamente cuatro años de entrenamiento no te hacen más fuerte físicamente, sino que también te aumentan la capacidad de sufrimiento, haciendo que el umbral de dolor esté cada vez más y más alto, permitiéndote así acabar muchos entrenamientos que de otra manera serían imposibles.
Hoy en especial, he hecho también un par de ejercicios que nos mandan de la universidad para la evaluación continua. Y aunque a día de hoy no nos han dicho aún cuáles serán los criterios de evaluación, estoy muy contento estudiando por mi cuenta, pudiendo pasar más tiempo leyendo todo aquello que pudiera tener una remota conexión con el temario principal, pero que es muy interesante. Pues en general es poco el deber que tenemos, lo que hace que disfrute de bastante tiempo libre y sea más fácil compaginar el ciclismo con los estudios
De esta manera, termino el cuadragésimo día de cuarentena: con los deberes hechos y la vista puesta en el día de mañana, un día para disfrutar de ser ciclista. Pero esa ya es otra historia, que contaré a su debido tiempo, hasta entonces… Buenas noches