Gabriel Rojas, del Essax, ha finalizado en el puesto octavo, a 16 segundos del vencedor, y es tercero en la clasificación de la montaña

Pedro Silva (Glassdrive) ha sido el ganador de la primera etapa de la 29ª edición de la Volta a Portugal do Futuro para corredores Sub 23 disputada entre Caldas da Rainha y Abrantes, de 130,9 kilómetros de recorrido. Silva, ha batido a João Medeiros (LA Alumínios-Credibom-Marcos Caro), que ha entrado a su lado. Francisco Pereira lo ha hecho a tres segundos. El pelotón ha llegado con más de un minuto de retraso. Gabriel Rojas (Essax) ha firmado un octavo puesto, a 17 segundos del vencedor, y es tercero en la clasificación de la montaña.



Pedro Silva, ya vencedor de la Taza de Portugal de Sub-23 esta temporada, es el nuevo líder. Gracias a las bonificaciones, dispone de seis segundos de ventaja sobre João Medeiros . El corredor de Glassdrive-Q8-Anicolor es también primero en la clasificación por puntos. Daniel Dias (Kelly-Simoldes-UDO) lidera la clasificación de la montaña; Iñaki Erraskin (Aluminios Cortizo) es el primer joven y por equipos manda el Kelly-Simoldes-UDO, con el Essax cuarto.

Gabriel Rojas: «La etapa ha sido muy dura. De salida la media ha sido muy alta por los muchos ataques protagonizados por todos los equipos, en especial en los puertos. Había que estar ahí porque era donde se pelea la carrera. A 30 kilómetros de meta había una fuga de cinco corredores y otra perseguidora. Entonces ataque y llegue a esta segunda y me puse a tope porque sabía que yo me vería beneficiado con el trabajo. Aunque al final sólo trabajamos dos para llegar a los de adelante, lo logramos pero ese esfuerzo me pasó factura, me impidió disputar la etapa y perdí un poco de tiempo. Estoy muy contento con esta primera jornada y ahora a pensar en los demás días y lo más importante en disfrutar de la carrera».
El viernes, segunda etapa

La segunda etapa tendrá salida en Lousä y meta en Águeda con 141,8 kilómetros y tres puertos puntuables de 4ª, 3ª y 4ª categoría respectivamente, que pueden propiciar una escapada que presumiblemente será abortada por el pelotón en los más de 90 kms restantes desde el último paso de montaña hasta meta que son completamente llanos. La victoria de etapa se presume en un siempre peligroso sprint.