
Archie Ryan (Irlanda) ganó en solitario, este sábado por la tarde, el segundo sector de la séptima etapa del Tour del Porvenir (Hopeful Nations Cup), disputado entre Les Karellis y el Col du Mont-Cenis (Saboya) sobre un distancia de 72 kilómetros. Venció a Isaac Del Toro (México) y Giulio Pellizzari (Italia). Matthew Riccitello (EE.UU.) conserva el maillot amarillo de líder.
Los peores presagios para el equipo nacional español se cumplieron en la jornada de la tarde, en una etapa en la que Fernando Tercero, quinto en la general tras la etapa de ayer, no lograba encontrar buenas sensaciones y acaba cediendo todas sus opciones de pelear por la general. El de Valdepeñas se terminaría dejando algo más de quince minutos en meta. En el sector vespertino, sin embargo, se volvía a ver una buena versión de Enekoitz Azparren, 14º en meta a dos minutos del vencedor de etapa, el mismo puesto que ocupa ahora en la general como mejor español clasificado, con Tercero ya 22º. El resto del equipo, Gutiérrez, Romeo e Isasa, concluían el sector de tarde entrando en meta junto a Tercero.
“Creemos que la caída de ayer ha afectado bastante a Fernando; te hinchas del golpe… Pensábamos que estaba mejor, pero no ha sido así. Estaba dolorido y no ha podido rendir como hubiera querido. Él está disgustado, pero el que da todo lo que tiene no está obligado a más. Ha dado todo y más; cualquier otro se hubiera bajado con el golpe de ayer. Estamos orgullosos de su actitud y de la actitud del equipo. Nos queda la etapa de mañana y hasta el último momento lo daremos todo, como siempre”, ha comentado al término de la etapa el seleccionador nacional, Mikel Zabala.
Mañana se disputará la última etapa de este Tour del Porvenir con un recorrido de 100 kilómetros y más de 2600 metros de desnivel con final en Sainte Foy Tarentaise.
Etapa 8: Termignon – Ste-Foy-Tarentaise, 100,3 kilómetros

Finalmente, la última jornada de carrera tendrá lugar de Termignon a Ste-Foy-Tarentaise. El vencedor de la clasificación general deberá ser un corredor por etapas de enorme talento, ya que la última jornada no es ni mucho menos más fácil que las anteriores. Los corredores afrontan el Col de l’Iseran a primera hora del día, cuya cima se encuentra a más de 2700 metros de altitud, una subida de 12,9 kilómetros al 7,3%, si se ignora la aproximación a la misma, que ya es de subida. Después de un descenso muy largo, los corredores afrontan dos subidas más pequeñas, la última de las cuales, sin embargo, es lo suficientemente dura como para marcar diferencias, la llegada a la cima tiene 4,8 kilómetros al 8,4%.