
Si de algo puede alardear en esta vida Perico Delgado es por llegar tarde a muchos sitios. Ayer por la mañana salió como todos los días ha hacer algo de bicicleta por los alrededores de Pego y como viene siendo habitual en el se metió en una senda y poco a poco fue desapareciendo el asfalto hasta convertirse en un lugar sin retorno.
Pero como suele ser habitual en el siguió para adelante, saltando vallas y atravesando senderos pedregosos con una bici de carretera hasta encontrar la carretera tan ansiada pero todo esto con el nerviosismo por dentro de que llegaba tarde a un nuevo evento.
Nuevamente le volvió a la mente aquella prólogo de Luxemburgo que perdió todo un Tour por haber llegado tarde como sucedio posteriormente en la presentación del Gran Fondo Alberto Contador en las instalaciones de Oliva Nova golf.
En la charla coloquio que presentó Juan Mari Guajardo, Alberto Contador le recordaría a Pedro Delgado nuevamente aquel fiasco en Luxemburgo donde perdió todas sus opciones de reeditar el título del Tour de Francia por esos 2’48 que perdería. El segoviano como suele ser habitual en el se lo tomó con gracia y empezó a contar infinidad de historias que vete tú a saber cuál era la veridica pero lo que sí recalcó el fue el mejor consejo que le dio José Miguel Echevarría cuando terminó, «has perdido tiempo pero mira la parte positiva, no has caído, no tienes ningún arañazo, no te preocupes y aún tienes opciones». Pero el desayo ese consejo y por la noche compartiendo cama con Miguel Indurain empezó a calentarse la cabeza sin dormir uno ni otro.
Al día siguiente todo nervioso empezaría atacar de salida sin mesura para intentar recortar algún minuto pero nada. Por la tarde en la crono por equipos totalmente fundido perdería 5 minutos más. Con esos 8 minutos poco se podía hacer ya y aun así y todo terminaría tercero.
Hoy en día remarca Perico Delgado con esa diferencia sería totalmente imposible terminar en un podio, durante esos días mi cabeza estaba en irme a casa o quedarme y finalmente me quedé y terminé muy bien.
Texto. Jesús Sansaloni