Roberto Laiseka ameniza la fiesta vasca en Luz Ardiden

El corredor de Gernika vence en el Tour´2001 en la cima que habían honrado Perico Delgado, Lale Cubino y Miguel Indurain (Teledeporte, 15.30)
Roberto Laiseka levanta los brazos.

En la cima que honraron Perico Delgado, Lale Cubino y Miguel Indurain, rodeado de miles de aficionados que se dejaban la garganta con sus gritos de ánimo, Roberto Laiseka logró coronar en primer lugar Luz Ardiden en el Tour de 2001 que hoy ofrece Teledeporte (15.40 horas). El ciclista de Gernika, 32 años, hizo realidad un sueño que comenzó a elaborar una década antes, cuando en la curva del último kilómetro de dicho puerto, rodeado de sus amigos, vio pasar a Miguel Indurain camino de la cima con Greg Lemond a su rueda.

Roberto Laiseka se la jugó. A falta de 10 kilómetros demarró por la derecha, cuando Ullrich y sus hombres controlaban la cabeza. Su físico de escalador nato, sólo huesos, todo fibra en las piernas, espalda bamboleante y un desarrollo que pudo mover sin problemas, le permitió abrir hueco sobre el grupo de los principales, que viajaba cómodo, con Ullrich y Armstrong a la cabeza. Seguidamente había que alcanzar a los ciclistas que le precedían. Salvo Wladimir Belli, un corredor veterano, todos los demás parecían asequibles como así fue. Todos cayeron en sus garras.

Quedaba el transalpino. Laiseka había hecho lo más complicado y se lanzó a por él. A siete kilómetros lo alcanzó y comenzó el pulso. En principio se tomó un respiro. A continuación, se abrió a la derecha y se marchó hacia la cima. No fue un demarraje suicida. El vasco abrió unos metros y levantó un poco el pie. Belli pensó que Laiseka flaqueaba y mordió el anzuelo. Lo poco que le quedaba lo gastó para llegar a la rueda del español, justo en el momento en el que el de Gernika dió el tirón definitivo y se fue para le meta.

A partir de ahí, se desató la locura. Roberto Laiseka jugaba ya en casa. Los miles de aficionados españoles que estaban en las cunetas de Luz Ardiden no cejaron en su empeño de empujarlo con sus ánimos hacia la meta. Los vascos, vestidos con camisetas naranjas, le dieron un color especial a los últimos kilómetros. Una auténtica fiesta. Entre la algarabía y las ikurriñas, un vasco sufría un calvario. Joseba Beloki subió y bajó el Aspin, el Tourmalet, y ascendió a Luz Ardiden vomitando, con dolor de estómago. La marea naranja le ayudó también a darlo todo para llegar a meta. La épica del ciclismo no sólo se fija en los ganadores sino también en los que lo dan todo por no caer. En esa catarsis colectiva Laiseka y Beloki se dieron la mano.

Hoy en Teledeporte:

15:30      CICLISMO TOUR FRANCIA 2001 14ª ETAPA: TARBES – LUZ ARDIDEN

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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