
El exciclista profesional abulense, Ángel Arroyo Lanchas, murió ayer en el Complejo Asistencial de Ávila, donde llevaba varias semanas ingresado debido a una grave y corta enfermedad. Arroyo acababa de cumplir 70 años.
Nacido en El Barraco (Ávila) el 2 de agosto de 1956, Arroyo fue una de las figuras más queridas y destacadas del ciclismo español durante la década de los 80. Hizo historia a nivel internacional al subirse al segundo cajón del podio en el Tour de Francia de 1983 por detrás de Laurent Fignon, logrando además una mítica victoria de etapa en la cronoescalada al Puy de Dôme.
También fue el vencedor en la carretera de la Vuelta a España de 1982, título del que posteriormente fue desposeído en medio de una gran polémica por dopaje que el corredor abulense siempre negó tajantemente. Considerado el pionero de la prolífica escuela de ciclistas de El Barraco (de la que más tarde saldrían nombres como el «Chava» Jiménez o Carlos Sastre), Arroyo dejó una huella imborrable por su valentía en la montaña y su gran carisma.

Se va un corredor carismático al que tuve la oportunidad de conocer en el equipo Reynolds. Además de un gran ciclista, al que José Miguel Echavarri sabía sacar lo mejor de sí mismo, era un diez como persona. Abrió la puerta a Perico Delgado y Miguel Indurain en el Tour de Francia. DEP.