Diario de un ciclista en cuarentena

JOSEP TOMÀS I JUAN. Corredor del Netllar Telecóm Alé

Día 24. Un conjunto numérico llamado E en honor a Euclides

Te levantas, te pesas, te tomas las pulsaciones en reposo, desayunas, anotas como te sientes, cuánto y cómo has dormido y haces la sesión de gimnasio, es decir, empiezas lo que sería un día típico de cuarentena. Después de la hora de ejercicios he estudiado un poco de física, y repasado el temario de segundo de bachillerato ayudando a Marc Cabedo en algunos ejercicios de matemáticas.

Hacia las cuatro, después de la siesta, he continuado estudiando, pues antes de Pascua la densidad de ejercicios por cada día lectivo ha aumentado severamente. Luego, he empezado la sesión en el rodillo hacia las seis de la tarde, después de merendar y la he terminado justo a tiempo para escribir un día más en este fantástico diario que tanto me está divirtiendo. Dependiendo de la suerte tengo pensado para después jugar a videojuegos, estirar, o leer un poco sobre matemáticas, que el tema (del libro que estoy leyendo, no de clase) se está poniendo interesante.

Resulta que, entre los números que podemos escribir mediante fracciones, el conjunto se llama Q  y los números reales R , entre los que se encuentran nuestro querido pi o el número de Euler. Hay otro conjunto numérico, que vamos a llamar E en honor a Euclides, y que está compuesto por todos los números que, a “grosso modo” se pueden escribir con un compás, una escuadra y un cartabón.

Hablando de lecturas os dejo por aquí, y terminando ya la entrada en el diario, con otro fragmento de “La autopista del Sur” que espero sirva para la reflexión, pues al menos a mí, cuando lo leí me conmovió profundamente: “Un hastío sin nombre pesaba sobre ellos al anochecer; se esperaba más del sueño que de las noticias siempre contradictorias o desmentidas. […] Taunus les anunció que el tripulante del Floride acababa de desertar; uno de los muchachos del Simca había visto el coche vacío, y después de un rato se había puesto a buscar a su dueño para matar el tedio. […] Taunus decidió que uno de los muchachos se haría cargo del coche para no inmovilizar la columna”.

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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