JOSEP TOMÀS I JUAN. Corredor del Netllar Telecóm Alé

Día 43. Nunca volverá a ver a la muchacha del Dauphine
Te levantas, te pesas, te tomas las pulsaciones en reposo, desayunas, anotas como te sientes, cuánto y cómo has dormido y te subes al rodillo. Hoy una hora con intervalos cortos pero muy intensos; un entrenamiento ameno en parte porque las series eran muy diferentes a las que venía haciendo, pero también porque he podido ver mientras entrenaba el podcast que está haciendo el Mitchelton Scott, en el que entrevista a dos de sus corredores cada vez. Hoy en particular ha sido un podcast especial, porque en él tomaban parte Esteban Chaves y Annemiek Vanvleuten, dos de mis héroes en el mundo del ciclismo; Esteban Chaves por su sonrisa y su personalidad y Annemiek por sus entrenamientos de otro mundo y la mentalidad que la acompaña en dichas hazañas.
Una vez terminado el entrenamiento lo que queda ya es rutina; estirar, jugar y estudiar durante todo lo que queda de día. También he podido hacer una pequeña lectura de “La autopista del Sur”, donde como viene siendo costumbre citaré un fragmento a continuación: “El 404 había esperado todavía que el avance y el retroceso de las filas le permitiera alcanzar otra vez a Dauphine, pero cada minuto lo iba convenciendo de que era inútil, que el grupo se había disuelto irrevocablemente, que ya no volverían a repetirse los encuentros rutinarios, los mínimos rituales, los consejos de guerra en el auto de Taunus, las caricias de Dauphine en la paz de la madrugada, las risas de los niños jugando con sus autos, la imagen de la monja pasando las cuentas del rosario.”
Así nuestro protagonista vive como después de acabar la cuarentena, todo aquello que se había forjado con el paso de los días se desvanece ante sus ojos; nunca volverá a ver a la muchacha del Dauphine.