A GOLPE DE PEDAL

Julián Palomar. Periodista

BrennerEvenepoelSimmonsAyuso, Rodríguez… Deprisa, deprisa 

El Team Sunweb ha confirmado el fichaje del joven ciclista de 17 años Marco Brenner, medalla de bronce en el pasado Mundial júnior de contrarreloj disputado en Yorkshire (Gran Bretaña). El corredor alemán se une a una lista de corredores que se saltan la categoría sub 23, la antesala al profesionalismo, para llegar directos a competir con los mejores. Anteriormente han seguido ese camino Remco Evenepoel (Deceuninck), Quinn Simmons (Trek), Carlos Rodríguez (Ineos) o el alicantino Juan Ayuso, que durante el período de confinamiento anunció su fichaje por el UAE de Matxín después de un inicio de 2020 fulgurante en la categoría júnior.

Todo va “Deprisa, deprisa”, como en la película dirigida por Carlos Saura en 1981. Apenas hay pausa. Está claro que la preparación de los ciclistas de hoy es más científica, que la mayoría de ellos disponen de una información de su cuerpo más completa que en otras épocas y que cuentan de medios a su alcance para mejorar de forma más rápida. Muchos tienen una madurez física y mental que aconseja estos saltos. Pero precipitarse también puede ser perjudicial y tirar por tierra un futuro prometedor.

José Miguel Echávarri, que durante 30 años fue el ideólogo de un equipo y de una fórmula de ciclismo que llevó a su máxima expresión con Miguel Indurain, tenía una forma de llevar a la gente -algunos decían que era un poco lento-, pausada y sin prisas. Ahí está el caso del navarro, cinco veces campeón en el Tour. Cómo debutó en la “Grande Boucle” de 1985, cómo hizo de gran gregario de Perico Delgado en 1988 y se atrevió a ganar una primera etapa en Cauterets, luego quedó en el Tour entre los diez primeros, hasta que 1991 fue a recoger la siembra de muchos años. 

A sus edades, ciclistas como Egan Bernal o Tadej Pogacar parecen veteranos. Mientras que Eddy Merckx no había dado el salto, ya que lo hizo a los 20 tras adjudicarse en 1964 el Campeonato Mundial amateur en Sallanches (Francia). Indurain también esperó a los veinte tras madurar en el Reynolds aficionado.  Los tiempos cambian y aunque no se pueden poner trabas a la ambición de nadie, ni tampoco cortar el deseo de crecer a ritmos de vértigo, la tranquilidad en muchos casos es una buena compañera de viaje y como el arroz, lo ideal es cocerlo a fuego lento según la fórmula de Echávarri, aunque todo cambia. El tiempo dará o quitará razones. De momento, deprisa, deprisa.

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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