El corredor almoradidense del filial de CajaRural RGA afirma: «Me siento bien, superando los objetivos que nos proponemos mi entrenador y yo, disfrutando siempre y a la espera de competir de nuevo»

Alejandro Gómiz (Almoradí, 21-11-1997) ya mira al horizonte con optimismo, consciente de que la segunda parte de la temporada está ya cerca. Su trabajo está encaminado a llegar de la mejor forma posible a esa primera semana de julio en la que se supone que arranca la competición de nuevo, en la categoría élite y sub 23, tras el parón provocado por la pandemia del coronavirus. Su primera pretemporada tenía como objetivo destacar en la Copa de España. Se estrenó en Francia, en las dos primeras etapas del Circuito de Essor y fue sexto en la Vuelta al Guadalentín y octavo en el Memorial Sanroma y en la primera etapa del Circuito Guadiana. En esas tres carreras tuvo piernas para mucho más, aunque las circunstancias de carrera no le permitieron estar más cerca del podio. Lo mismo sucedió en el Trofeo Guerrita, en el que las distintas adversidades le impidieron trabajar para su equipo, que logró subir al podio como mejor escuadra. Y en vísperas de Ontur, cuando mejor estaba, llegó el parón. Un verdadero revés.
El frenazo fue en seco, pero el almoradidense es un ciclista inteligente y a pesar de que todo se le puso cuesta arriba ha sabido resetearse y afrontar todos los contratiempos que ha supuesto la crisis sanitaria para fortalecerse tanto física como mentalmente. Desea que el pelotón empiece lo antes posible a rodar «ya que acabar el año en blanco sería muy negativo para la evolución» y con esa idea se esfuerza en el día a día.
Durante el confinamiento confesó que una vez pedaleando por las carreteras tenía en mente hacer una ruta larga y exigente por la provincia. El sábado cumplió con su palabra, «aunque cambié el Puerto de Onil (Canalis) por la subida al Cid, que la han asfaltado y la han dejado muy bonita. Sólo para ciclistas o caminantes, ya que hay pivotes y no dejan pasar coches».
Fueron 171, 65 kilómetros de recorrido, algunos de ellos compartidos con su hermana Melisa «porque para estas cosas largas poca gente me entiende», en más de seis horas y media. «Llaneando por el interior», según titula en su ficha resumen de la aplicación Strava. Aunque de llano, muy poco.
Lo cuadraron todo para ir juntos desde Castalla hasta el Barranco de la Batalla. «Salimos de Agost y yo hice el Racó Bello, el Cid, Xorret de Catí, Benifallim, Carrasqueta y Puerto de Tibi», relata.


Gómiz dice sentirse cada día más fuerte y con muchas ganas de que todo se inicie de nuevo. Cuando se dé el banderazo de salida a la competición sabe que no tiene tiempo que perder. Ya dijo en una entrevista que se la jugaba a todo o nada y está poniendo todo de su parte para conseguir su verdadero objetivo, ser profesional lo antes posible. No es ninguna quimera, ni algo que viene llovido del cielo, sino el resultado de una evolución en la que el ciclista de Almoradí está esforzándose al máximo.

Alejandro cuenta así los entresijos de un parón del que espera salir más fuerte:
Tras estar unas semanas en el rodillo, pedaleando pero sin moverte del sitio, al final se hacía largo. Acumulaba mucho sudor encima, ya que no tenía ese respiro de las bajadas para enfriar o notar el viento en la cara.
Ahora, ya hace unas semanas, con la libertad de poder salir, es una sensación maravillosa. Notar el sol en la piel, el viento en la cara, o, gotas de agua sobre tu cuerpo, no tiene precio. Son cosas que ahora, con lo mal que lo hemos pasado, lo valoramos mucho más.
Sinceramente, me noto más fuerte. No sé si por el tema psicológico del rodillo o qué, pero me siento bien, superando los objetivos que nos proponemos mi entrenador y yo, pero, disfrutando siempre. Ahora sigo trabajando intensidades y perfilando el tema del peso, cosa fundamental.
Por otro lado, todos estamos al tanto de qué competiciones se van a poder hacer, ya que lo que hoy dicen que sí, mañana puede cambiar. Espero, por poco que sea, que haya ‘algo’ de competición para poder ver el nivel que tenemos cada uno, el poder apretarnos. Ya que acabar el año en blanco sería muy negativo para la evolución. Pero bueno, que todo salga adelante y tengamos eventos.
Desde el equipo, Caja Rural-Seguros RGA, que estamos en contacto cada viernes desde el principio de la cuarentena, con reuniones virtuales, nos comentan que si todo va bien haremos una concentración para saber cómo estamos cada uno y elaborar alineaciones para las carreras que hayan. No sabemos cuándo, pero tendremos una concentración.
Yo estoy trabajando duro para llegar con buen nivel».