Alexandra Edith Margineanu desafía al asfalto de Tabernas y al viento del desierto en la Trackman Cycling de Almería

La corredora del Cronobike-Granja Rinya finaliza segunda en M30 y tercera en la general en la prueba de resistencia disputada en la modalidad de “8 Horas Non Stop”

Ziortza Villa y Onieva Larsen se impusieron en el Trackman Cycling  que se  corrió en  el Circuito de Velocidad Costa de Almería ubicado en Tabernas. En esta ocasión, la prueba de resistencia se disputó sólo en la modalidad de 8 Horas Non Stop, en las que los ganadores dieron 63 y 53 vueltas respectivamente. Un tercio del día pedaleando sobre el asfalto de Tabernas. En la categoría M30, la corredora del Cronobike-Granja Rinya, Alexandra  Edith Margineanu fue segunda y tercera en la general. La ganadora es campeona de Europa de ultrafondo, lo que todavía da más valor a la actuación a la ciclista de la escuadra alicantina.

La rumana, residente en el Golf Bahía-Finestrat desde hace doce años, dio 45  vueltas y recorrió 225 kilómetros. “Fue la primera carrera de resistencia en formato individual”, reconoce Alexandra Edith antes de confesar que en  2019 hice el Campeonato de España de 12 horas en Almería y el de 24 horas en Cheste en equipo de cuatro chicas y fuimos campeonas absolutas. Como me parecieron las carreras muy cortas decidí volver y probar en formato individual. El año pasado no fue posible porque se cancelaron por el Covid. Pero este año pudimos participar y me enamoré”.

Alexandra Edith, en el segundo puesto del podio.

De hecho, este  fin de  semana se disputa el circuito de la Comunidad Valenciana Ricardo Tormo  la Titánica GoodYear Gran Fondo, y la corredora del Cronobike-Granja Rinya estará en la salida. “Ya que conozco las sensaciones de las 8 horas el próximo año quiero volver para disputar las 12 horas”, concluye Alexandra Edith Margineanu  que se bajó del  podio en Almería  como si viniera de tomarse un café junto a unosamigos. “Creo que en ello influye la felicidad de haber terminado y de que todo había salido mejor de lo planeado. No sabía cómo iba a responder mentalmente al hecho de dar vueltas a un circuito, ni tampoco si el cuerpo iba a ceder por alguna contractura ya que la resistencia no era hasta ahora mi especialidad. Pero lo disfruté tanto que casi no me he enteré del calor y del viento del desierto. Bueno, al día siguiente, mis piernas se habían quedado en alguna curva del circuito y los labios se los llevó el viento” (Sonrisas). Como bien refleja en su whatsapp “no puedo fingir ser una brisa suave cuando nací para ser tormenta…”

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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