Vicente Belda recuerda 40 años después su triunfo en San Martino di Castrozza

Vicente Belda entra vencedor en meta.

Hoy se cumplen 40 años del triunfo de Vicente Belda en una etapa de Giro de Italia, luciendo el maillot de Kelme, con final en San Martino di Castrozza y 243 kilómetros de recorrido. Era la decimosexta jornada, la más dura de aquella edición, con un puerto de 1.500 metros a mitad de jornada y meta a 1.460 metros de altitud. Superó por tres segundos a Mario Beccia y por cinco a Faustino Rupérez. Bernard Hinault, con la maglia rosa, entró a 25 segundos, que vio como sus directos rivales, Tommy Prim o Giuseppe Saronni se hundían. Belda se puso noveno en la general. Llegó a ser séptimo, pero un cólico nefrítico lo mando para casa y no pudo finalizar aquel Giro de 1982. Tuvo que poner pie a tierra en la penúltima etapa, con final en Pinerolo, ascendiendo el Col de Vars, el primer puerto de los cinco diseñados en aquella jornada.

“Bernad Hinault iba encendido ya que sus directos rivales por la maglia iban detrás y no fue fácil hacer hueco aquel día”, recuerda en contestano antes de señalar que ataqué en el puerto anterior, en Monte Grappa, consciente de que si no sacaba ventaja subiendo, en la bajada, que era de sterrato, me iban a dejar tirado si me limitaba a viajar con ellos. Así fue y luego, con esa ventaja que saque en la cima estuve por delante hasta que me cogieron. Ya en el decisivo puerto final atacó primero el italiano Groppo, después, Faustino Rupérez, y finalmente, yo. Ya lo había intentado unas jornadas antes en Pescara, pero me ganó Silvano Contini y yo acabé segundo». En esa jornada, en la que se quedó con la miel en los labios, protagonizó junto a los italianos Contini y Groppo una larga escapada que hizo peligrar el liderato del francés Hinault. Al final el grupo de tres corredores llegó a la meta con un minuto y cuatro segundos de ventaja sobre sus perseguidores y Belda sólo pudo ser segundo. 

En San Martino di Castrozza demostró su calidad de escalador y logró la única victoria española en aquel Giro. Al finalizar aquella jornada Bernard Hinault cargó contra las carreteras italianas y señaló que «no se puede hacer pasar una carrera como el Giro por carreteras imposibles». La organizacion contestó diciendo que la historia del ciclismo se había escrito en carreteras así «y aún más peligrosas». Lo cierto es que Vicente Belda escribió una página de su brillante palmarés en letras de oro en aquella jornada que jamás olvidará. “Al día lo siguiente, heridos en su orgullo, los italianos atacaron a Hinault desde la salida y fuimos todos con el gancho sufriendo”, sentenciaba Vicente Belda al recordar aquella hazaña que vivió hace ya 40 años. El campeón francés le bautizó de esta manera en dicha carrera: «Piccolo… pero terrible». Todo un elogio venido de Le Blaireau (‘El Tejón’), como se le conocía en Francia o del Caimán, apelativo más usado en España para expresar su voracidad.  

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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