Alejandro Gómiz: Todo a una carta

El ciclista almoradidense abandonó su “zona de confort” para fichar por el filial del Caja Rural-RGA con la mirada puesta en el profesionalismo
Alejandro Gómiz, ejercitánse en su domicilio.

Alejandro Gómiz (Almoradí, 21-11-1997) siempre afirma que su mejor recuerdo como ciclista fue ganar en Sabiñánigo el Campeonato de España júnior y el poder representar a España en el Mundial. Un  triunfo que le hizo mirar al futuro con optimismo consciente de que para llegar a ser profesional quedaba un buen trecho y había que trabajar duro. El ciclismo es su pasión y tiene metido entre ceja y ceja llegar a lo más alto. Cuenta a su lado con una familia que sabe lo que es este deporte y que le ayuda cuando las cosas no salen como quisiera o merece, pero no va a cejar en su empeño hasta que no lo logre. Vive en esa época en la que la apuesta es clara: “Double or Nothing” (Doble o nada) o lo que es lo mismo, todo a una carta. Siguiendo la estela de Ashley Revell, que apostó todas sus fichas a rojo en el Casino Plaza Hotel de Las Vegas, Alejandro ha puesto su mirada en ser profesional en las dos próximas campañasLa ruleta giró y la bola cayó en el 7 rojo. No hubo más apuestas. Revell cogió sus 270.600 dólares, dio las gracias y dejó una propina de 600 al croupier. Acto seguido se marchó. La ruleta de Gómiz sigue girando y el alicantino tiene claro que caerá en su 7 rojo particular, el de lograr su sueño de medirse junto a los mejores corredores del mundo cara a cara en el mismo pelotón. 

Después de cuatro años en la estructura de la Fundación Benicadell, el Mutua Levante, el corredor almoradidense creyó que era importante dar un salto en su carrera y abandonó lo que podría convertirse en una “zona de confort” fichando por el filial del Caja Rural-RGA para debutar en la categoría élite con la mirada puesta en el campo profesional. En su palmarés de 2019 figura el triunfo de etapa en las Vueltas a Valencia y Palencia. Se impuso también en la Subida a la Pilarica en Benejúzar, el Gran Premi Ciutat de Lliria y el Trofeo Da Ascensión, además de en los puntos en la citada Volta a la Provincia de Valencia. Se le dan mejor las carreras de un día que las vueltas. 

Los más allegados insisten en que Alejandro es uno de los corredores más inteligentes del pelotón. Lleva en su cabeza una especie de computadora que le permite conocer al segundo la situación de carrera. Sus excompañeros de equipo en el Mutua Levante así lo testifican y muchos de ellos han ganado carreras gracias a su aportación a la hora de elegir el momento exacto de intervenir y a su colaboración cuando el grupo es fundamental para decantar el triunfo de un lado o de otro.


Este año realizó una gran pretemporada encaminada a destacar en la Copa de España. Se estrenó en Francia, en las dos primeras etapas del Circuito de Essor y fue sexto en la Vuelta al Guadalentín y octavo en el Memorial Sanroma y en la primera etapa del Circuito Guadiana. En esas tres carreras tuvo piernas para mucho más, aunque las circunstancias de carrera no le permitieron estar más cerca del podio. Los mismo sucedió en el Trofeo Guerrita, en el que las distintas adversidades no le impidieron trabajar para su equipo, que logró subir al podio como mejor escuadra. Y en v´ísperas de Ontur, cuando mejor estaba, llegó el parón provocado por la pandemia del COVID 19. Tan solo un contratiempo en el camino. Tiene claro que volverá a la competición con una idea clara: “Doble o nada”.

Alejandro Gómiz trabaja duro.

“Nos toca seguir entrenando, pero con cabeza, ya que las carreras no se van a ganar arriba del rodillo. Esto es sólo para no perder la forma”

Alejandro Gómiz. Ciclista

Así vive el confinamiento Alejandro Gómiz:

“Este confinamiento está siendo duro, no ya por no poder salir a entrenar, cosa que ahora no me preocupa. Pero, el no poder salir a hacer vida normal, el ir a ver a familiares o amigos para pasar un buen rato, es muy triste, la verdad. Ya que no sólo es la bici lo que reina en nuestro día a día normal. Ahora, en vez de estar viéndonos en físico no queda otra que vernos por videollamadas, o, si no hay tanta tecnología, una simple llamada. Por otro lado, también se me hace un poco pelota el que mi novia esté en Madrid. Le pilló todo esto trabajando allí, y pues, es una situación poco agradable, porque no está ni con amigos ni con familiares. Al menos tiene la bici y un rodillo y puede despejarse haciendo deporte. Esta situación nos hace que tengamos paciencia, que con ayuda y cabeza de todos podamos recuperar la normalidad lo antes posible, cosa que costará, porque económicamente es un fuerte palo para todo el mundo. Por ello, hay que ser conscientes de la situación y hacer caso a lo que nos dicten las autoridades.

Aprovechando esta situación, el no saber qué iba a pasar con las competiciones, hice un parón de 4 días para desconectar un poco de la bici, pero claro, no de la forma que me hubiera gustado. Mi día a día es bastante variado, la verdad, de normal la noche de antes me planifico todo lo que me toca hacer al día siguiente y se me pasan volando los días. Intento hacer de todo: ayudar en casa (limpiar, cocinar,…), leer, clases de universidad, entrenar, ver películas… Intento no perder el tiempo, que para mí, es oro. Por ejemplo, aprovecho para ver películas con mi madre, quien sigue trabajando en nuestra huerta para que podamos comer en casa, para tomar un momento de relax. Por otro lado, mi padre, bombero, sigue trabajando también. En casa no estamos quietos.

En casa tengo un ‘’mini gimnasio’’, con: un fitball, un bosu, un par de mancuernas, una barra y unos discos, que me permiten trabajar la fuerza. Por otro lado, también hago trabajos de saltos con mi propio peso para mantener bien la potencia. Y, por último, la herramienta clave de estos días: el rodillo. Tengo suerte de estar en el Caja Rural-Seguros RGA ya que nos mantienen bien informados sobre las actualizaciones del calendario e intentan hablar con nosotros bastante, para ver si estamos bien. Nos toca seguir entrenando, pero con cabeza, ya que las carreras no se van a ganar arriba del rodillo. Esto es sólo para no perder la forma.

Y, bueno, con todo esto ha cambiado el calendario. A mí me pilló a una semana de Ontur, carrera a la que le tenía ganas, pero mira, en casa encerrados desde entonces. Tenía pensado hacer un mes de mayo-junio bueno, pero al final me va a tocar hacer un ‘’all-in’’ a partir de agosto. Lo bueno, es que siempre me ha venido bien el verano, sobre todo a partir de agosto, pero ahora es igual para todos. Veremos a ver si de verdad se cumplen los pronósticos y podemos volver al ruedo a partir de dicho mes. Sigo motivado y con ganas.

Primera ruta larga que hará Gómiz cuando la pandemia acabe:

Me gustaría hacer una en bici por Sierra Espuña, porque es una zona que me relaja mucho, por la naturaleza y los pocos coches que hay. Y claro, el estar tanto tiempo haciendo rodillo tendré ganas de montaña (jajajaja). Pero bueno, yo me guiaré por mi plan de entrenamiento, confiando en mi entrenador y no haré ninguna burrada.

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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