Diario de un ciclista en cuarentena

JOSEP TOMÀS I JUAN. Corredor del Netllar Telecóm Alé

Día 28. Amigos en la carretera y en el pelotón

Te levantas, te pesas, te tomas las pulsaciones en reposo, desayunas, anotas como te sientes, cuánto y cómo has dormido y te subes al rodillo para hacer cuarenta minutos, almorzar y volver a dar pedales. Esta vez para hacer una carrera de una hora con final en el mítico Alpe du Zwift. En total han sido dos horas y cuarenta y cinco minutos por la mañana, que no se han hecho para nada pesados con la compañía de Carlos y Carles. Por la tarde, cambiando de camaradas, he soltado 45 minutos en el rodillo mientras hablaba con mi novia.

Resulta sorprendente cuanto se agradece poder hablar con alguien encima de la bici, pero la verdad es que no es nada nuevo. En el fondo, siempre he pensado que el ciclismo es un deporte genial para hacer amigos, pues aunque salgas solo no cuesta nada comenzar una conversación con cualquier otra persona que esté en tu misma situación. Al fin y al cabo no importa ni la edad, ni la ideología política ni los vatios cuando se trata de pasar el rato para no hacer la ruta tan pesada.

A mucha gente he conocido yo así, cada cual con sus peculiaridades y con sus anécdotas que tanto amenizan la ruta. Y no sólo entrenando. Muchas veces en las escapadas hablas con los compañeros de fuga, haces bromas y te ríes con ellos, pues muy en el fondo somos todos de un mismo equipo hasta que queda claro que la fuga va a llegar. Porque es el hecho de estar padeciendo todos el mismo dolor y a la vez buscando el mismo objetivo que estrecha los lazos que se hayan podido crear durante las largas horas huyendo del pelotón. Y si todo ha ido bien, y no has sido ningún cafre como mucha gente que te puedas encontrar, a veces sucede que cuando te metes en una fuga, te llevas una gran alegría al reconocer la cara de aquel ciclista con el que hiciste migas en la Vuelta a Loulé, o en el Trofeo Cabedo. Pero no sólo es la alegría lo que te llevas, sino un amigo que sabes que no va a jugar sucio y con el que puedes contar para ir a por la carrera. Así que te acercas, lo saludas, y, después de intercambiar unas palabras, os ponéis manos a la obra.

Publicado por Julian

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra.

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